¿CÓMO SALVAR A MÉXICO DE UNA TRAGEDIA MAYOR?
“México: Creo en ti . . . . . . . como creo en los clavos que te sangran, en la espina que hay en tu corona . . . . . . tú hueles a tragedia tierra mía . . . . te arrebataría con mis brazos . . . . . . . . . sintiendo que a mí mismo me salvaba”. . . . . .
A raíz del caso Ayotzinapa, algunos mexicanos han optado por la violencia, para provocar una situación caótica, ingobernable, anárquica, quizá con buenos fines; pero con malas acciones. En uno de sus artículos (86), la constitución establece que el cargo de presidente solo es renunciable por causa grave; pero además es necesario que el congreso (Las dos cámaras) califique la gravedad de la causa, y acepte la renuncia.
La mayoría de los mexicanos somos pacíficos, y no queremos participar en actos violentos; pero si no intervenimos pronto, de todas maneras quienes han escogido el camino de la violencia, irán aumentando la gravedad de sus actos, porque están decididos a lograrlo. Eso tendría costos muy altos en más muertos, en heridos, en la economía, en el turismo, la salud, la educación, en odios desbordados, etc., y llegaremos a estar más pobres todavía. Parece avecinarse una tormenta más negra que la traición de Santa Anna, que la dictadura de Porfirio, que la matanza de Tlatelolco, que el asesinato de Colosio, que la insurrección del sub Marcos, que . . . . . . .
Entonces, ¿qué podemos hacer?
La Constitución mexicana nos provee una opción pacífica para lograr lo mismo que quieren los violentos; pero de una manera civilizada y con unas consecuencias muy diferentes. Podemos ejercer ese derecho enviando un mensaje a todos los medios de comunicación, por todas las redes, a todas las organizaciones nacionales e internacionales relacionadas de alguna manera con la función política mundial: ONU, Human right watch, OEA, Amnistía Internacional, Tribunal de la Haya, presidentes de otros países, etc., etc., etc. Tendrán que ser millones de mensajes, porque ciertamente los gobernantes que sean hipócritas e insensibles, se resistirán, no querrán renunciar fácilmente. ¿Acaso vale más para ellossu investidura política, que la vida y el bienestar de muchos mexicanos?
El mensaje podría decir lo siguiente:
“Señor _____________: Con fundamento en los arts. 39, 86 y 87 de la CPEUM, le demando a usted que RENUNCIE al cargo de ________________, porque no está usted guardando la Constitución ni sus leyes, ni está haciéndolas guardar. Evítese pasar a la historia como el causante de una tragedia todavía mayor”.
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PODEMOS SUPERARLO, SI NO NOS CANSAMOS EN LOS INTENTOS. HAGÁMOSLO YA, ANTES DE QUE NOS SALGA MÁS CARO. Rescatemos a la nación de las tragedias que pueden ocasionar los violentos, los hipócritas y los insensibles.
Le transcribo textualmente los tres artículos citados:
39.- La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.
86.- El cargo de Presidente de la República sólo es renunciable por causa grave, que calificará el Congreso de la Unión, ante el que se presentará la renuncia.
87.- El Presidente, al tomar posesión de su cargo, prestará ante el Congreso de la Unión o ante la Comisión Permanente, en los recesos de aquél, la siguiente protesta: "Protesto guardar y hacer guardar la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos y las leyes que de ella emanen, y desempeñar leal y patrióticamente el cargo de Presidente de la República que el pueblo me ha conferido, mirando en todo por el bien y prosperidad de la Unión; y si así no lo hiciere que la Nación me lo demande".
Para superar tantas crisis,
es necesario que empecemos por entender que la soberanía reside en el pueblo (Art. 39 CPEUM). Esto significa que el pueblo manda. Para alcanzar el ejercicio de esta soberanía, el camino NO es la violencia. Podemos y debemos hacerlo pacíficamente.
Si ya tenemos el derecho de ser soberanos, ejerzámoslo, aprendiendo a ser "mandantes", para que los "mandatarios" (gobernantes), aprendan a obedecernos. Hagámoslo por iniciativa propia, porque los gobernantes nunca emprenderán esta acción, aunque está legislado explícitamente que debieran hacerlo (Art. 31, fracc. II) por lo que respecta a la instrucción para mantenernos aptos "en el ejercicio de los derechos de ciudadano" . . . . . . , pues solo se ocupan de lo militar.
UNA TRAMPA ELECTORAL
El voto secreto es una trampa electoral. Con ella, la oligarquía en el poder ha podido hacer fraudes en las elecciones.
La solución
es que nuestro voto tenga dos características: Solidario y abierto. En esta asociación, los asociados decidimos previamente por quién votaremos el próximo 7 de junio, declarándolo a viva voz, de manera que todos los presentes en la casilla se enteren. Los votos solitarios son como una gota de agua en el desierto; pero los votos solidarios son un río caudaloso.
El voto secreto es un derecho, NO es una obligación. Por eso es que podemos decidir que nuestro voto sea solidario y abierto.
LOS MÁS BUSCADOS:
Perfil 1.- Honestidad, creatividad, aptitud, valentía, eficiencia. No se requiere simpatía, guapura, ni elocuencia. Chapulines no presentarse. Puesto: Presidente Municipal.
Perfil 2.- Honestidad, creatividad, aptitud, valentía, eficiencia. No se requiere simpatía, guapura, ni elocuencia. Chapulines no presentarse. Puesto: Diputado Local.
Perfil 3.- Honestidad, creatividad, aptitud, valentía. eficiencia. No se requiere simpatía, guapura, ni elocuencia. Chapulines no presentarse. Puesto: Gobernador del Estado.
Perfil 4.- Honestidad, creatividad, aptitud, valentía, eficiencia. No se requiere simpatía, guapura, ni elocuencia. Chapulines no presentarse. Puesto: Diputado Federal.
SOMOS "EL JEFE"
Ciudadanos mexicanos: De acuerdo con nuestra Carta Magna, nosotros somos "EL JEFE", y los políticos son nuestros empleados.
U R G E
que seamos instruidos en el ejercicio de nuestros derechos ciudadanos (Art. 31, fracc. II) para que aprendamos a comportarnos como jefe: Al empleado que no sirve, se le despide. Y ellos tendrán qué aprender a portarse como empleados.
¡¡¡Bravo!!! ¡¡¡Hurra!!!
Feliz año nuevo, ciudadanos mexicanos, porque los muy honorables y dignísimos diputados/senadores del Congreso de la Unión, por fin nos han "concedido"
el derecho a iniciar leyes o decretos.
Solo que existe un "pequeño" obstáculo: Se requiere que una iniciativa de ley sea presentada por 106,877 ciudadanos (Art. 71, fracc. IV).
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